Curso de Introducción a la Filosofía
Jostein Gaarder. El Mundo de Sofía.
¿Qué es
la filosofía?
Querida Sofía. Muchas personas tienen distintos hobbies.
Unas coleccionan monedas antiguas o sellos, a otras les gustan las labores, y
otras emplean la mayor parte de su tiempo libre en la práctica de algún
deporte.
A muchas les gusta también la lectura. Pero lo que leemos
es muy variado. Unos leen sólo periódicos o cómics, a algunos les gustan las
novelas, y otros prefieren libros sobre distintos temas, tales como la
astronomía, la fauna o los inventos tecnológicos.
Aunque a mí me interesen los caballos o las piedras
preciosas, no puedo exigir que todos los demás tengan los mismos intereses que
yo. Si sigo con gran interés todas las emisiones deportivas en la televisión,
tengo que tolerar que otros opinen que el deporte es aburrido
¿Hay, no obstante, algo que debería interesar a todo el
mundo? ¿Existe algo que concierna a todos los seres humanos, independientemente
de quiénes sean o de en qué parte del mundo vivan? Sí, querida Sofía, hay
algunas cuestiones que deberían interesar a todo el mundo. Sobre esas
cuestiones trata este curso.
¿Qué es lo más importante en la vida? Si preguntamos a
una persona que se encuentra en el límite del hambre, la respuesta será comida.
Si dirigimos la misma pregunta a alguien que tiene frío, la respuesta será
calor. Y si preguntamos a una persona que se siente sola, la respuesta
seguramente será estar con otras personas.
Pero con todas esas necesidades cubiertas, ¿hay todavía
algo que todo el mundo necesite? Los filósofos opinan que sí. Opinan que el ser
humano no vive sólo de pan.
Es evidente que todo el mundo necesita comer. Todo el
mundo necesita también amor y cuidados. Pero aún hay algo más que todo el mundo
necesita. Necesitamos encontrar una respuesta a quién somos y por qué vivimos.
Interesarse por el por qué vivimos no es, por lo tanto,
un interés tan fortuito o tan casual como, por ejemplo, coleccionar sellos.
Quien se interesa por cuestiones de ese tipo está preocupado por algo que ha
interesado a los seres humanos desde que viven en este planeta. El cómo ha
nacido el universo, el planeta y la vida aqui, son preguntas más grandes y más
importantes que quién ganó más medallas de oro en los últimos juegos olímpicos
de invierno.
La mejor manera de aproximarse a la filosofía es plantear
algunas preguntas filosóficas:
¿Cómo se creó el mundo? ¿Existe alguna voluntad o
intención detrás de lo que sucede? ¿Hay otra vida después de la muerte? ¿Cómo
podemos solucionar problemas de ese tipo? Y, ante todo: ¿cómo debemos vivir?
En todas las épocas, los seres humanos se han hecho
preguntas de este tipo. No se conoce ninguna cultura que no se haya preocupado
por saber quiénes son los seres humanos y de dónde procede el mundo.
En realidad, no son tantas las preguntas filosóficas que
podemos hacernos. Ya hemos formulado algunas de las más importantes. No
obstante, la historia nos muestra muchas respuestas diferentes a cada una de
las preguntas que nos hemos hecho.
Vemos, pues, que resulta más fácil hacerse preguntas
filosóficas que contestarlas.
También hoy en día cada uno tiene que buscar sus propias
respuestas a esas mismas preguntas. No se puede consultar una enciclopedia para
ver si existe Dios o si hay otra vida después de la muerte. La enciclopedia
tampoco nos proporciona una respuesta a cómo debemos vivir. No obstante, a la
hora de formar nuestra propia opinión sobre la vida, puede resultar de gran
ayuda leer lo que otros han pensado.
La búsqueda de la verdad que emprenden los filósofos
podría compararse, quizás, con una historia policiaca. Unos opinan que Andersen
es el asesino, otros creen que es Nielsen o Jepsen. Cuando se trata de un
verdadero misterio policiaco, puede que la policía llegue a descubrirlo algún
día. Por otra parte, también puede ocurrir que nunca lleguen a desvelar el
misterio. No obstante, el misterio sí tiene una solución.
Aunque una pregunta resulte difícil de contestar puede,
sin embargo, pensarse que tiene una, y sólo una respuesta correcta. O existe
una especie de vida después de la muerte, o no existe.
A través de los tiempos, la ciencia ha solucionado muchos
antiguos enigmas. Hace mucho era un gran misterio saber cómo era la otra cara
de la luna. Cuestiones como ésas eran difícilmente discutibles; la respuesta
dependía de la imaginación de cada uno. Pero, hoy en día, sabemos con exactitud
cómo es la otra cara de la luna. Ya no se puede «creer- que hay un hombre en la
luna, o que la luna es un queso.
Uno de los viejos filósofos griegos que vivió hace más de
dos mil años pensaba que la filosofía surgió debido al asombro de los seres
humanos. Al ser humano le parece tan extraño existir que las preguntas
filosóficas surgen por sí solas, opinaba él.
Es como cuando contemplamos juegos de magia: no
entendemos cómo puede haber ocurrido lo que hemos visto. Y entonces nos
preguntamos justamente eso: ¿cómo ha podido convertir el prestidigitador un par
de pañuelos de seda blanca en un conejo vivo?
A muchas personas, el mundo les resulta tan inconcebible
como cuando el prestidigitador saca un conejo de ese sombrero de copa que hace
un momento estaba completamente vacío.
En cuanto al conejo, entendemos que el prestidigitador
tiene que habernos engañado. Lo que nos gustaría desvelar es cómo ha conseguido
engañarnos. Tratándose del mundo, todo es un poco diferente. Sabemos que el
mundo no es trampa ni engaño, pues nosotros mismos andamos por la Tierra
formando una parte del mismo. En realidad, nosotros somos el conejo bianco que
se saca del sombrero de copa. La diferencia entre nosotros y el conejo bianco
es simplemente que el conejo no tiene sensación de participar en un juego de
magia. Nosotros somos distintos. Pensamos que participamos en algo misterioso y
nos gustaría desvelar ese misterio.
P. D. En cuanto al conejo blanco, quizás convenga
compararlo con el universo entero. Los que vivimos aquí somos unos bichos
minúsculos que vivimos muy dentro de la piel del conejo. Pero los filósofos
intentan subirse por encima de uno de esos fines pelillos para mirar a los ojos
al gran prestidigitador.
Fuente: Jostein Gaarder. El Mundo de Sofía. Editorial Siruela
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